Una isla flotante en el río Clyde crea nuevos refugios para la fauna
Glasgow sigue devolviendo naturaleza a uno de sus paisajes más urbanos. Una nueva isla flotante en el río Clyde utiliza plantas autóctonas para crear hábitat para aves y vida acuática mientras contribuye a mejorar la calidad del agua. La iniciativa amplía un proyecto que ya ha transformado antiguos muelles industriales en pequeños refugios donde encuentran espacio peces, aves e incluso visitantes como nutrias y focas.
la International Water Association. Desarrollado por las empresas escocesas RSE y Biomatrix Water, funciona como un pequeño humedal sobre el agua: sus plantas hunden sus raíces en el Clyde, aprovechan los nutrientes disponibles y crean refugio en una zona donde décadas de actividad industrial, alteración de las riberas y especies invasoras habían reducido los hábitats naturales. La propuesta demuestra cómo las soluciones basadas en la naturaleza pueden encontrar espacio incluso en entornos urbanos fuertemente transformados.
Naturaleza flotante
Estas islas son plataformas flotantes cubiertas de vegetación autóctona. Las raíces quedan en contacto directo con el agua y aprovechan su capacidad natural de filtración, mientras debajo de la estructura aparecen zonas de sombra, alimentación y refugio para peces y otros organismos acuáticos.
Los humedales flotantes permiten introducir vegetación allí donde las orillas de hormigón apenas ofrecen espacio para que se establezcan ecosistemas, una situación habitual en antiguos puertos y ríos urbanos.
El nuevo espacio se suma al trabajo iniciado en 2023 junto al Glasgow Science Centre. Allí existen actualmente tres humedales flotantes que ocupan unos 200 metros cuadrados y reúnen más de 2.000 plantas y árboles autóctonos, además de plataformas de nidificación.
Estos pequeños ecosistemas están pensados para atraer gallinetas, patos y cormoranes, ofrecer alimento y protección a los peces y favorecer la llegada de especies que ya habitan el Clyde, como focas y nutrias. Los sistemas instalados anteriormente ya han generado nuevos espacios de nidificación y refugio en el antiguo entorno portuario.
“Este progreso en el ecosistema del Clyde muestra lo que puede lograrse cuando innovación, colaboración y naturaleza trabajan juntas”, explicó Galen Fulford, fundador y director de Biomatrix Water.
Recuperar el río
La tecnología intenta recrear parte de lo que ofrecería una ribera natural. Las estructuras utilizan materiales como tuberías de polietileno recicladas, conexiones de acero inoxidable y un sustrato ligero donde crece la vegetación. Las plantas obtienen sus nutrientes directamente del agua sin necesidad de añadir fertilizantes.
El objetivo no se limita a crear pequeñas zonas verdes. Los humedales flotantes permiten introducir vegetación allí donde las orillas de hormigón apenas ofrecen espacio para que se establezcan ecosistemas, una situación habitual en antiguos puertos y ríos urbanos. Biomatrix ya ha implantado este tipo de solución en más de 20 países.
La Universidad de Glasgow también participa en el proyecto del Science Centre mediante equipos de seguimiento y estudios de referencia. Los investigadores podrán observar cómo evoluciona la biodiversidad y evaluar el impacto de los humedales con la intención de determinar si propuestas similares pueden extenderse a otros paisajes urbanos.
En el Clyde, el cambio ya empieza a ser visible: espacios marcados durante décadas por la industria incorporan ahora pequeñas islas de vegetación que ofrecen refugio a la fauna y ayudan a reconectar la ciudad con su río. Una forma de demostrar que renaturalizar una ciudad no siempre requiere disponer de nuevas hectáreas de terreno: en ocasiones, también se puede empezar flotando sobre el agua.
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