El fracaso como trampolín: ¿qué pasaría si tu plan no sale bien?
En este episodio de La Casita, Paola Calasanz aborda los miedos y las limitaciones mentales que impiden a las personas realizar cambios vitales, como mudarse al campo, ofreciendo consejos prácticos y experiencias personales.
Pregunta. ¿Qué ocurre si sale mal?
Respuesta. Si sale mal, volveré a mi antigua casa, o sea, tendré que dejar la casa nueva, volveré a la antigua casa y volveré a estar en el punto que estoy ahora. Y allí hubo un click en mi cerebro, porque entendí que, ah, si me sale mal, volveré al punto en el que estoy ahora, o sea, ahora estoy viviendo la vida que viviré si no funciona lo que estoy queriendo hacer, es decir, estoy en el peor, ya estoy en la peor de las situaciones que me podré encontrar si fracaso. No es aquello que si fracaso, ¿dónde iré? ¿Me quedaré sin hogar, sin techo, sin nada? No, si fracaso volveré a mi vida de alquiler en la ciudad, o si tienes un piso en propiedad, pues a tu piso en propiedad o a casa de tus padres, no lo sé, pero en realidad, es tan fútil, equivocarse, porque quizás sí, te equivocas, es decir, es para todo el mundo vivir en el campo, no, pero sí es para todo el mundo que realmente quiere este tipo de vida. Que no es fácil, no, pero es que nada lo es. ¿Acaso es fácil vivir una vida en la ciudad que no te hace feliz? Porque a mí eso me parece super difícil también y me parece super duro.
P. ¿Acaso es fácil vivir una vida en la ciudad que no te hace feliz?
R. Porque a mí eso me parece super difícil también y me parece super duro.
P. Vamos a recuperar este cuaderno que usamos en el primer episodio y vamos a escribir qué es lo peor que puede pasar si me equivoco, si sale mal, dónde iré a parar.
R. Escríbelo, analiza si es tan grave, porque probablemente irás a parar al mismo punto en el que estás ahora, es decir, estás viviendo la peor de las situaciones que podrías vivir si fracasas. O sea, a peor no va a ir, pruébalo, lánzate.
P. Ah, mucha gente me decía, no sé nada del campo, ni por dónde empezar.
R. Bien, nadie sabe nada del campo si nunca ha vivido en el campo, pero esto es algo que vas a aprender poco a poco, o sea, la vida es un aprendizaje, es un paso a paso. Eso es como decir, quiero hacer una cima, pero nunca he hecho senderismo o nunca he hecho trekking o o escalada, o sea, vamos a empezar paso a paso, caminando, aprendiendo, el primer día no vas a llegar a la cima, ¿no? Pero sí puedes empezar el camino. El problema está en si no saber llegar a la cima me va a hacer ya no empezar a caminar, que es lo que nos pasa a la mayoría de las veces. Quiero esta vida, pero como no sé cómo hacerlo, no lo hago. Hostia, pues, pues no es el camino, ¿no? El camino es empezar poco a poco, buscar, inspirarte de otras personas que viven así, aprender de lo bueno y lo malo del lugar. Que atención, en otros episodios os contaré lo malo también, las dificultades reales, eh. Pero intentarlo no es algo malo, intentarlo es el camino.
P. No voy a encontrar trabajo.
R. Bueno, entiendo que este miedo es uno de los, este miedo y el dinero es uno de los más comunes que nos frenan en este camino hacia un cambio de vida. Pero pensad, eh. Trabajos hay muchos y en el mundo rural también. Diferentes de los de la ciudad, sí cierto, pero los hay. Y también hay muchas posibilidades para emprender, para crear, aunque esto a, a, a, a gente que les parezca como cómo voy a empezar, ¿no? Pero vamos a dedicar, voy a dedicar un episodio del podcast solo al tema laboral y económico, vale, pero no os penséis que ir al campo implica no al trabajo. Hay un montón de industria y de profesionales relacionados con la materia prima, con los productos, eh, alimentos, eh, siembra, bueno, no vamos a entrar ahora porque voy a dedicar un episodio entero a esto, pero que no os frene, trabajo hay. Además, hay menos trabajo que en la ciudad, cierto, pero también hay menos gente, con lo cual, eh, los porcentajes son bastante equiparables.
P. Voy a estar solo, voy a estar sola, la soledad, lejos de mi familia.
R. Os he de decir que si es verdad cuando te vas a vivir a lejos de los tuyos, hay un punto de desconexión, sobre todo la vida social, de el vernos cada semana, tomar un café cada tarde, ¿no? Esas cosas sí que desaparecen, pero hay una cosa muy bonita y es que cada vez que os juntáis, el tiempo es de mucha más calidad. No es lo mismo verte dos tazas a la semana para hacer un café que estar juntos un fin de semana enteros en la naturaleza compartiendo, disfrutando, eh, te ayuda mucho también a despegarte a a perder esa dependencia emocional que tenemos a veces a cosas o a personas que podríamos revisar si es del todo saludable pero a veces la cantidad no es tan importante para mí es mi experiencia personal ojo cada persona es un mundo pero para mí la calidad es mucho más importante que la cantidad y entender que sí o sea una cosa que elegir es renunciar que que toda elección conlleva una renuncia pero no es malo quedarte en la ciudad renuncias a tus sueños irte al campo renuncias a la vida social que tenías en la ciudad yo no os quiero vender la vida en la naturaleza como la hostia sino como la realidad sí hay más aislamiento social sí vas a ver menos a los tuyos pero aquí hay un trabajo personal de crecimiento que es maravilloso yo he aprendido a disfrutar de la calidad más que de la cantidad y en tener más atención plena yo antes a lo mejor iba a ver a mi madre comíamos bueno te escucho un poco sí pero no el móvil ahora cuando la veo hacemos una comida sobre mesa hay más eh he aprendido a dar más presencia a dar más tiempo de calidad de tiempo exclusivo bueno otro tema para dedicarle un episodio
P. Una duda que tenéis mucho es y cómo voy a encontrar la casa ideal.
R. Mirad, este es el mayor error de vuestras vidas, la casa ideal ahora mismo quizá no existe. ¿Qué significa esto? Cuando yo me mudé a esa primera casita en el campo no era mi casa ideal, o sea, mi casa ideal no es ni la que tengo ahora, fijaos, llevo seis, siete casas, pero es que la casa ideal para saber cuál es tu casa ideal tienes que haber vivido en muchas casas rurales. Porque esto hablaremos también en otro episodio, pero no es lo mismo vivir en una cima de una montaña que en un valle, no es lo mismo vivir en una urbanización rústica que en un pueblo rural que en una urbanización, no es lo mismo vivir en un bosque que en un claro en un campo. O sea, es tan distinto, no es lo mismo vivir en una casa de dos plantas que una planta, que en una casa de una planta, no es lo mismo una cabaña de madera que una masía rehabilitada, todo conlleva un montón de pros y contras. Entonces, si estás buscando tu casa ideal en el campo y por eso no te mudas, no te mudarás nunca, tienes que buscar una casa lo suficientemente aceptable para dar el paso, porque ahí, en esa primera casa, es donde vas a aprender todo y donde vas a aprender sobre todo a conocerte y a saber qué quieres. Porque yo cuando alquilé mi primera casa no tenía ni idea de lo que quería, solo quería naturaleza, paz, pero esa naturaleza y esa paz llevaban muchas más cosas detrás que ahora me doy cuenta. Ahora os puedo asegurar que yo no quiero una cocina en un segundo nivel de la vivienda, en un primer piso, lo quiero en planta baja, pero yo esto ni me lo planteaba, el porqué, bueno, pues porque yo quiero estar cocinando y salir al huerto cuatro pasos dando cuatro pasos.
P. Apunta en este cuaderno qué miedos son los que más me frenan, qué miedos son los que más te frenan a ti personalmente y luego cuando los tengas escritos desmenúzalos uno a uno.
R. Por ejemplo, mi miedo a estar lejos de mi familia. Vamos a entrar ahí. ¿Por qué me da miedo estar lejos de mi familia? Y ahí date cuenta de cómo puedes usar eso para mejorar algo, como lo que os decía. Bueno, pues ahora voy a aprender a dedicarles más tiempo de calidad cuando estamos juntos, más calidad, menos cantidad. Busca en esos miedos verdaderamente qué hay, porque quizá realmente ahora no puedes hacer este cambio. Quizá realmente tienes... me voy a poner en la peor de las situaciones, un familiar enfermo, dependiente, del cual no puedes alejarte. Hay miedos reales, tipo, imaginaos, tengo una madre con una enfermedad, no tengo hermanos, soy única cuidadora, no puedo irme ahora, y también está bien. Eso no quita que puedas ir investigando y creando una vida quizás más a largo plazo. Pero muchos de los miedos son miedos que nacen de heridas, de inseguridades, de lo que me dicen los otros, y no son reales. Yo os animo a en este episodio a revisar esos miedos, escríbelos y luego detónalos.
P. O sea, luego vamos a ir quitando. ¿No tengo miedo a no tener trabajo? ¿En serio te crees que sí? O sea, una persona con ganas de trabajar y con posibilidades, joven, ¿no vas a encontrar trabajo? O sea, si no lo encuentras, te lo creas.
R. Ya hablaremos de esto, pero es real. No voy a encontrar trabajo. No, lo real sería: me faltan dos brazos. Hostia, no tengo brazos. Es un ejemplo muy random, me disculpad, pero es que a mí me genera como mucha ansiedad estos miedos que tenemos que en realidad son frenos que nos ponemos.
P. Y por último, os voy a dejar una reflexión que a mí me sirve mucho y es que a veces estos miedos son justamente lo que necesitamos y cómo lo reprimirnos bien en forma de miedo, pero a veces escuchar nuestros miedos, esto está todo lo que tu antecesor está gritando.
R. Pero yo te animo un poco en este trabajo de tu cuaderno a usar el miedo como brújula. ¿Qué me da miedo? ¿Por qué? Úsalo como brújula, porque por ahí quizás está tu primer paso.
P. Luego también, si no eres tan de escribir, a mí una vez un compañero me hizo una propuesta para ayudarme con unas dudas que tenía y me dijo: dibuja, graba tu vida ideal. Y yo en ese momento tuve tan claro, hice una cabañita de madera con unas gallinas, un huerto, un balancín.
R. Era como, no lo dudo. No hice una caravana o una playa desierta. Me dijo: tu vida ideal si no tuvieras miedo, si supieras que no vas a fallar. No hice una vida viajando, hice eso. Fue como tan lo dibujé, probarlo. Quizás os ayuda a ver si lo tenéis claro, quizás dibujáis un publito en el Pirineo con una casita en el pueblo, quizás dibujáis una casita con una barca cerca del mar, no sé. Os animo a probarlo.
P. Y también os animo a no escuchar lo que os dicen los que no lo han logrado. Es decir, a mí que alguien que vive en el campo me diga consejos, vale. Pero que mi madre, que vivía en la ciudad, me diera consejos de cómo sería mi vida en el campo, sentido común no tiene sentido.
R. Me conoces, me quieres, me quieres ayudar, gracias, no me estás ayudando. A veces hay que saber poner límites ahí y a veces, por desgracia, hay que saber decirle a personas que nos quieren bien: esto no me está haciendo bien. Si me he de equivocar, lo quiero hacer, quiero equivocarme, solo equivocándose uno aprende. Yo me he equivocado mucho y todo lo que sé es gracias en parte y en la mayor parte a casi todos mis errores.
P. Por último, he de deciros que está bien empezar con miedo, está bien empezar con inseguridades, pero lo importante es empezar.
R. Empezar a buscar, empezar a visualizar. Y desde aquí os animo a coger estos miedos, analizarlos y como os decía, usarlos como brújula. Os veo en el siguiente episodio.