TEST DESCACHEO
Prueba punto focal 138546 - copia sin tocar la principal
Sostenibilidad
uando el invierno golpea con especial intensidad, calefacciones y sistemas eléctricos trabajan al límite. Anticipar esos momentos resulta cada vez más importante a medida que Europa incorpora más energías renovables y electrifica usos que antes dependían directamente de combustibles fósiles. Ahora, los investigadores han encontrado una pista en el vórtice polar estratosférico, una corriente de fuertes vientos que circula sobre el Ártico. Cuando este sistema se debilita bruscamente, aumenta la probabilidad de que semanas después lleguen episodios de frío intenso y, con ellos, fuertes picos de consumo eléctrico.
Este fenómeno se conoce como calentamiento súbito estratosférico. Ocurre, de media, aproximadamente una vez cada dos años y provoca que los vientos habituales del vórtice polar se debiliten o incluso cambien de dirección. Sus efectos pueden terminar descendiendo hasta las capas inferiores de la atmósfera y modificar el tiempo durante varias semanas.
“Nuestros hallazgos pueden utilizarse para ayudar a prepararse para futuros episodios”.
Los investigadores analizaron 30 episodios registrados durante 46 inviernos, entre 1979 y 2025, y utilizaron un modelo que relaciona la temperatura con el consumo eléctrico en 28 países europeos.
Los resultados muestran que, después de estos calentamientos estratosféricos, la probabilidad de registrar una demanda eléctrica al menos un 20% superior a la habitual aumenta entre 1,5 y 3 veces en amplias zonas del norte y centro de Europa.
Un ejemplo fue el invierno de 2018. La ruptura del vórtice polar precedió al episodio conocido como Beast from the East, que llevó temperaturas excepcionalmente bajas y fuertes nevadas a buena parte del continente. En Reino Unido, los precios eléctricos llegaron entonces a rozar el triple de los valores habituales de aquella década.
La ventaja está en el tiempo de reacción. Los cambios estratosféricos pueden producirse varias semanas antes de que sus posibles efectos lleguen a la superficie, por lo que podrían incorporarse a sistemas de predicción destinados a anticipar periodos especialmente exigentes para las redes energéticas.
“Nuestros hallazgos pueden utilizarse para ayudar a prepararse para futuros episodios”, explica Regan Mudhar, autora principal del estudio. La información podría servir para planificar reservas de energía, mantenimiento o disponibilidad de generación adicional antes de que llegue una ola de frío.
El impacto no es igual en todos los países. Los estados escandinavos, mejor adaptados a temperaturas muy bajas, muestran incrementos menores del consumo. Francia, con un sistema energético mucho más electrificado, experimenta aumentos más pronunciados cuando cae la temperatura.
El hallazgo puede ganar importancia a medida que Europa avance hacia sistemas energéticos más limpios y electrificados. Los calentamientos súbitos estratosféricos seguirán produciéndose incluso en un planeta más cálido, pero conocer mejor sus efectos ofrece una herramienta adicional para anticiparse al frío extremo y construir redes eléctricas más preparadas y resistentes.
También te puede interesar
Lo último