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Etiopía cuenta con abundantes horas de sol, pero buena parte de sus pequeños agricultores continúa dependiendo de la lluvia para cultivar. Cuando disponen de sistemas de riego, muchos funcionan todavía con diésel o gasolina, combustibles que se han encarecido y cuya disponibilidad puede ser irregular. Para ofrecer una alternativa más estable, Farm Africa y sus socios han comenzado a instalar bombas de agua solares en comunidades del centro del país, la región de Oromia y los alrededores de Adís Abeba.
En Akaki Kality, a las afueras de Adís Abeba, una cooperativa de 25 agricultores utilizaba bombas de diésel para regar alrededor de 1,5 hectáreas dedicadas al cultivo de verduras. En un único ciclo agrícola de tres meses consumían unos 2.305 litros de combustible.
Las bombas solares también eliminan las emisiones asociadas al uso de diésel y gasolina.
Como realizan tres ciclos de producción al año, la sustitución de esas bombas por un sistema solar permitirá ahorrar aproximadamente 1,24 millones de birr etíopes anuales, cerca de 5.800 libras, únicamente en combustible.
Una experiencia similar se está produciendo en Godino Kebele, en la región de Oromia. Allí, seis agricultores que cultivan dos hectáreas dependían anteriormente de bombas de gasolina y tenían que dedicar tiempo y desplazamientos a conseguir combustible. Con el nuevo sistema solar evitarán utilizar unos 1.344 litros de gasolina por cada ciclo de tres meses.
A lo largo de tres temporadas anuales, el ahorro previsto ronda las 725.760 birr, unos 3.800 euros, además del tiempo que antes se perdía buscando combustible y afrontando trámites para adquirirlo.
El beneficio va más allá de la economía doméstica. Disponer de un sistema de riego independiente del combustible permite mantener la producción durante periodos de lluvias imprevisibles y sequías prolongadas, una situación cada vez más frecuente por el cambio climático.
Las bombas solares también eliminan las emisiones asociadas al uso de diésel y gasolina, por lo que ofrecen una alternativa más limpia para sostener la producción agrícola y mejorar la seguridad alimentaria de las comunidades.
“El riego solar es una fuente de energía limpia que puede ofrecer un doble beneficio muy potente: menores costes para los agricultores y un planeta más saludable para las generaciones futuras”, explica Ayele Feleke, responsable de programas de Farm Africa.
El proyecto muestra cómo una tecnología relativamente sencilla puede tener varios efectos al mismo tiempo: reducir gastos, ahorrar tiempo, estabilizar las cosechas y disminuir las emisiones. En un país conocido por sus abundantes horas de sol, esa energía empieza a convertirse también en una herramienta para reforzar el futuro de las familias agricultoras.
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